Salsa pizzaiola

Ingredientes

800g de tomates – 2 dientes de ajo – 2 cucharaditas de orégano – aceite de oliva virgen extra – pimienta negra – sal

Triturar el tomate con la ayuda de un robot de cocina. También podemos utilizar un tomate triturado en conserva.

Calentar un fondo generoso de aceite en una cazuela alta, para que no salpique al cocer, hasta que esté bien caliente. Agregar el ajo picado y dar unas vueltas.

Incorporar el tomate triturado y el orégano, salpimentar y cocinar destapado a fuego fuerte durante 10 minutos, removiendo con frecuencia para que no se agarre, hasta que espese y tenga un color brillante.

Bajar el fuego al mínimo y reducir la salsa hasta la consistencia deseada, bastante densa, para que no escurra al colocarla sobre la base de pizza. Sin triturar, pasar por un colador, pasapurés o chino para eliminar los sólidos, pieles y semillas. Dejar enfriar antes de emplear.

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La salsa pizzaiola es la cobertura clásica de tomate para pizza, aunque también se emplea a veces en otras recetas italianas, con pequeñas variaciones. Para conseguir una pizza perfecta, es necesario que el tomate sea denso, para que no escurra y moje los bordes de la masa, lo que impediría que subiese correctamente y le daría un tono poco agradable.

Así que esta salsa de origen napolitano, fácil de preparar, muy ligeramente aromatizada, es la ideal para este cometido. Suelo emplear tomate triturado, ya que cambia el color si la pasáis, una vez cocinada, con la batidora, por lo cual lo suelo triturar antes de comenzar. También se puede usar tomate entero; en ese caso, troceadlos en octavos y cocinad diez minutos a fuego vivo. Pasad la salsa por un pasapurés de mano, para que no pierda el color, y cocinadla posteriormente a fuego suave el tiempo suficiente para reducirla.

¿Cuánto reducir la salsa? Depende de vuestros gustos. Para la cantidad indicada, media hora de cocción en total suele ser suficiente. Pero  cocinándola más, la podéis dejar más concentrada y con más sabor. No empleéis mucha sal, y rectificadla al final, para no pasaros.

Pimientos del piquillo rellenos de queso Picón

Ingredientes

12 pimientos del piquillo en conserva- 150g de queso Picón – aceite de oliva virgen extra – vinagre de Módena – galletas mariñeiras

Freír los piquillos en una sartén con un fondo de aceite, a fuego medio, un minuto por cada lado. Sacar a un plato y dejar enfriar.

Mezclar el aceite de la fritura con un poco de vinagre al gusto. Rellenar los pimientos con el queso, ayudándonos con una cucharilla, disponer sobre la galleta y salsear. Servir inmediatamente.

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En un reciente viaje por Cantabria hice acopio de uno de mis quesos favoritos: el queso Picón, relativamente difícil de encontrar por tierras gallegas. Es un queso azul, que se comercializa en piezas desde medio quilo, hasta 3 kilos. Tradicionalmente se envuelve en hojas de plágano, que hoy en día se han sustituido, en muchos casos, por papel de aluminio.

Su zona de producción es el el occidente de Cantabria, valle de Liébana, en la zona de Picos de Europa limítrofe con Asturias. Desde 1994 está amparado por la D.O. Picón Bejes-Tresviso.

Es un queso elaborado con leche de vaca, oveja y cabra. Su sabor varía desde uno intenso, parecido al cabrales, hasta uno  suave y aromático, con un paladar untuoso muy delicado, que es mi preferido. Curiosamente, estos más suaves suelen ser además los más económicos, ya que los tiempos de curación son menores :-D

Es un queso delicioso, que aguanta perfectamente el sabor intenso del piquillo, y lo complementa a la perfección. En este caso, lo he presentado a modo de canapé, sobre galletas mariñeiras, que además aportan al conjunto un aroma a manteca delicioso,  pero podríamos hacer un plato con cuatro o cinco unidades, acompañadas, eso sí, por un poco de pan, que se antoja necesario.

Panacota vegetariana – Panna Cotta vegetariana

Ingredientes

1 litro de nata 35% M.G. – 150g de azúcar – una vaina de vainilla – 2 tiras de piel de limón – 3 tiras de piel de naranja – 50gr de gelatina vegetal Sosa  – aceite vegetal neutro – una pizca de sal

Para el coulis: 400g de frambuesas – 100g de azúcar – una pizca de sal

Ponemos a hervir la nata, a fuego lento, con la pizca de sal, el azúcar y los aromatizantes. Cuando hierva, retiramos del fuego, dejamos enfriar y refrigeramos al menos 8 horas. En una olla, mezclamos las frambuesas con el aazúcar y dejamos reposar en la nevera el mismo tiempo, bien tapadas.

Retiramos los aromatizantes de la leche, sin usar colador, para que permanezca el granillo de la vainilla. Añadimos la gelatina, mezclando bien con unas varillas. La ponemos a fuego medio, removiendo frecuentemente para que no se pegue, y la calentamos hasta los 70ºC. Veremos que espesa a medida que la calentamos. Rápidamente, la vertemos en moldes individuales, que habremos pincelado previamente con un poco de aceite para que se despeguen bien, y dejamos enfriar. Tapamos con film y refrigeramos al menos 4 horas.

Llevamos a ebullición las frambuesas, que habrán soltado mucho líquido, y cocinamos durante tres o cuatro minutos, lo justo para ligar la salsa. Refrigeramos sin triturar, dejando trozos grandes de fruta.

Para servir la panacota, inclinamos los moldes sobre el plato, boca abajo, e introducimos con cuidado entre la masa y el molde la punta de un cuchillo, lo que la soltará del molde. Salseamos con el coulis y servimos.

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La panacota o panna cotta, literalmente nata cocida, es un postre típico italiano, de la región del Piamonte. Se trata de nata cocida con azúcar, a menudo aromatizada y servida con coulis o mermeladas, tradicionalmente e frutas rojas. Para su elaboración se suele emplear gelatina, aunque la verdadera receta, poco empleada en la actualidad, la liga con clara de huevo y la hornea al baño maría.

Al no ser la gelatina un ingrediente vegetariano, ya que es de procedencia animal, hay que buscar una alternativa vegetal. La más común es el agar agar, aunque personalmente no me entusiasma, ya que deja una textura final más gruesa. Así que he optado por emplear gelatina vegetal de Sosa, elaborada a partir de carragenatos, procedentes de las algas,  y goma garrofín, de la algarroba. Al estar diseñada para gelatinizar líquidos con un máximo del 20% de materia grasa, no conseguiremos una gelificación completa, pero la textura final es estupenda.

Es un postre de éxito seguro, tanto como la certeza de que no es de lo más aconsejable si estáis a dieta :-D

Hostería de Arnuero, Cantabria

Hace unos días regresamos de unas vacaciones por Cantabria, tierra que nos encanta, y a la que escapamos con cierta frecuencia. Antes del viaje, busqué lugares donde prepararan cocina vegetariana, y la verdad es que la oferta de restaurantes vegetarianos por la zona es poca o nula, ya que sólo encontré referencias a uno en Santander que me comentaron había cerrado.

Sí encontré la oferta de un menú vegetariano en el local que hoy os presento: la Hostería de Arnuero. No es un restaurante vegetariano en sí, pero ofrecen un menú, con opción vegetariana. Así que, con motivo de mi cumpleaños, reservé y allí nos fuimos, aprovechando que está muy cerca de la playa de las Arenas, con lo cual la excursión era perfecta para pasar el día.

La Hostería se halla en la localidad de Arnuero, a pie de carretera. Es una bonita casona con un amplio jardín interior, habilitada como hospedaje y comedor. El restaurante tienen al menos dos estancias, amplias, luminosas y con una decoración muy agradable y acogedora. Este último está abierto también a clientes no alojados, y ofrece un menú a precio de fijo de 20€ por persona. Habíamos avisado previamente de que éramos vegetarianos, al hacer la reserva, y nos habían comentado que no habría problema. Cuál fue mi sorpresa al encontrarnos un menú con dieciséis platos vegetarianos para elegir, además de cuatro postres. La cosa pintaba bien.  Nos ofrecieron vinos, todos en gama media-baja, pero es que estaban incluidos en el precio del menú. Optamos por un Lambrusco rosado. El servicio, muy correcto, atento y amable.

Llegado a este punto, he de pedir disculpas por la calidad de las fotos. No llevaba mi cámara habitual, sino una compacta, la luz era difícil y tuve errores de enfoque. Algo hice mal, que las fotos tienen todas muy baja calidad, pero no sé dónde está el error. Así que esto es lo que hay, aunque prefiero ilustrar el post que no hacerlo. Las fotos de algunos platos no eran aceptables, así que no las he puesto. Podéis ampliar todas las imágenes pinchando sobre ellas.

De primero nos sirvieron una ensalada templada de hortalizas y una tempura de verduras. La ensalada verde se acompañaba de unas verduras salteadas servidas calientes y cebolla confitada, en un plato muy agradable para comenzar el menú. La tempura, pimientos, calabacín y berenjena, estaba en su punto, bien frita, sin excesos de aceite y crujiente.

Después optamos por unos falafel de garbanzos y unos champiñones empanados con salsa de queso. Sí, es verdad, quizás exceso de fritura, pero eso es sólo culpa nuestra. Y es que hacía mucho calor fuera, por encima de los 30ºC, así que poco apetecían guisos y otras preparaciones más complejas

Bien ambos platos, raciones más que abundantes, y todo en su punto. Las dos niñas quisieron comer unos huevos fritos con patatas como plato único: una buena ración de patatas y dos huevos, acompañadas por un pimiento frito entero.

A los postres, un estupendo brownie para mí, acompañado de helado y una galleta de mantequilla con semillas de amapola, y una tarta de pera para Merce, también acompañada de helado. Nuestras hijas optaron por un sorbete de mandarina. Raciones también muy generosas para terminar la comida, ya a punto de reventar :-) La Hostería ofrecía una amplia carta de tés bien seleccionados, así que optamos por un té moruno y un té verde japones con flores.

Los dos menús, vino y agua incluidos, con los platos y postres de las niñas, y los tés sumaron 70€. Una opción a considerar, para comer vegetariano, en una zona donde hay que buscar siempre una opción entre los platos que ofrecen los restaurantes. Al menos aquí tenemos una buena oferta. Os dejo los datos, por si os interesa:

Hostería de Arnuero

Barrio Palacio, 17

Arnuero, Cantabria

Telf/ 942 67 71 21

www.hosteriadearnuero.es

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Pizza con huevos

Ingredientes

1 base para pizza – tomate triturado concentrado – 4 huevos – queso parmesano rallado – aceite de oliva virgen extra – orégano seco – sal

Mezclamos e tomate concentrado con orégano, sal y aceite de oliva, y disponemos sobre una base de pizza.

Espolvoreamos todo generosamente con el queso rallado. Cascamos los huevos, uno a uno en una taza,  y los disponemos cuidadosamente sobre la pizza. Salpimentamos y añadimos un poco más de orégano por encima.

Cocinamos en horno a altura media, con ambas placas y aire, encima de una piedra refractaria, si disponemos de ella, a 200ºC durante unos 10-12 minutos, hasta que esté dorada y crujiente, y los huevos hechos sin cuajarse completamente. Servimos inmediatamente.

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Cocina de emergencia: una base para pizza al límite de fecha, y sin mozzarella en la nevera. ¿Qué hacemos?

Pues una lata de tomate concentrado, que también podría ser fresco, unos huevos, queso parmesano rallado y orégano. El resultado: infinitamente mejor de lo que podría parecer antes de prepararla :-D

Frittata de tirabeques y espárragos trigueros


Ingredientes

400g de tirabeques – 1 manojo de espárragos verdes – 1 cebolla – 6 huevos -  100g de queso zamorano curado rallado – aceite de oliva virgen extra – pimienta negra – sal

Picar la cebolla  fina, y rehogar en una sartén amplia, con un fondo de aceite. Cuando comience a pocharse, incorporamos los tirabeques, que habremos lavado, limpiado los hilos y cortado en cuatro o cinco trozos. Cocinamos durante unos diez minutos, tapados, a fuego medio, sin que pierdan la textura.

Agregamos entonces los espárragos verdes, que habremos limpiado, cortado en trozos y cocido al vapor durante cinco minutos. Cocinamos un par de minutos y salpimentamos.

Batimos los huevos, y añadimos el queso rallado, mezclando bien. Agregamos las verduras rehogadas.

Disponemos toda la mezcla en una sartén aceitada, que resista el horneado, y cocemos a 180ºC con ambas placas y aire hasta que esté cuajada y dorada, unos 15-20 minutos. Servimos tibia, acompañada de una ensalada.

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De vuelta de unos días de vacaciones, os presento un plato fácil, con los tirabeques en plena temporada. Es una verdura deliciosa, que os recomiendo saltear, no cocer, para conservar su color y textura.

Para limpiarlos, simplemente hay que cortar un poco por los extremos, y tirar para retirar los hilos. Se hace con facilidad y rápidamente. Después podemos cocinarlos enteros o cortarlos; en este caso lo he hecho en cuatro o cinco trozos, para mantener mejor la forma de la frittata.

He rallado un trozo de queso zamorano que tenía en la nevera, pero podéis emplear parmesano, o cualquier otro queso curado. Usé también un manojo de trigueros, cociéndolos previamente al vapor para que no quedasen duros.

Cacao soluble Choc’o Déj, de KaliBio

Las bebidas de cacao son uno de los desayunos favoritos de los más pequeños, así que disponer de un preparado soluble de origen biológico siempre es una buena opción.

La que hoy os presento es de la casa KaliBio. Contiene un 21% de cacao bajo en grasas, azúcar moreno de caña, vainilla, sal y un 10% de cereales (arroz, trigo y cebada) que le confieren un toque particular, todos ellos procedentes de la agricultura ecológica.

En cuanto al sabor, es suficientemente dulce, bastante más que otros que he probado, como por ejemplo, el Cacao Tiger de Rapunzel que os había presentado hace tiempo; eso sí, el dulzor es equilibrado, sin exceso. El hecho de tener cereales hace que el sabor a cacao sea menos intenso, y recuerde más a los populares solubles de cacao no biológicos presentes en el mercado.

Se presenta en envase metálico de 500g, a un precio de 7,80€. Las instrucciones recomiendan tres cucharadas por taza de leche, pero yo he usado dos cucharaditas colmadas con excelente sabor, bastante menos cantidad de la indicada. Una opción interesante, si sois consumidores de este tipo de bebidas.