Ingredientes (salen unas 60-65 galletas)
150g de crema de limón (lemon curd) – 250g de harina – 100g de azúcar – 2 yemas de huevo – ¼ cucharadita de vainilla molida – 150g de mantequilla en pomada – una pizca de sal – 1 cucharadita de levadura Royal ó ½ de bicarbonato
Procesar la mantequilla con el azúcar con unas varillas. Agregar el resto de los ingredientes menos la harina y trabajar hasta obtener una masa fina. Incorporar entonces poco a poco la harina y la levadura, mientras trabajamos la masa con las varillas.
Verter la crema encima de un papel de aluminio, y darle forma cilíndrica. Refrigerar en el congelador más o menos media hora. Con la ayuda de un cuchillo afilado, cortar las galletas, y hornear encima de un silpat o un papel parafinado durante unos 8-10 minutos en el horno a 180º con ambas placas y aire.
Enfriar en una rejilla unos minutos, hasta que estén crujientes.
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La receta para estas galletas la he copiado vilmente del blog de Gemma, La Cuina de Casa. Si os gustan los postres y la buena repostería, hacedle una visita, os aseguro que merece la pena, tiene recetas muy interesantes y con un toque novedoso que las hace muy apetecibles. Está en catalán, pero no creo que nadie tenga dificultades para comprenderlo; el lenguaje de la cocina es universal, ¿o no?. Y, además, para que no protestéis, os dejo aquí un escueto diccionario gastronómico catalán/español/inglés/alemán.
La crema de limón, o lemon curd, es una crema tradicional británica. Se usa como una pasta para untar galletas, pan o pasteles, y también para hacer la tradicional tarta de crema de limón y merengue. Tiene una textura similar a las natillas, y el limón tiene siempre un toque ligeramente amargo, a la corteza, que la hace especial. El dulzor varía de una marca a otra, pero no es exageradamente dulce, lo que no es muy habitual en los postres británicos, que suelen ser azúcar y algunos ingredientes más.
Yo he empleado una escocesa, de la casa Mackays, que es excelente. La he comprado en los almacenes del triangulito verde. El bote es de 370g con lo cual os dará para dos hornadas de galletas.
Veréis que Gemma en su receta ha empleado moldes para hacer las galletas. Yo, como soy más vago, suelo enrollar la masa en forma de cilindro, refrigerarla y hacer las galletas cortando porciones de más o menos medio centímetro de grosor con un cuchillo muy afilado. Reconozco que no quedan tan bonitas, pero es un sistema más rápido, y se mancha menos la cocina. Pero podéis cortarlas con formas, si os apetece… He horneado tres bandejas completas, unas 65 galletas, con las cantidades indicadas.
Espero que os guste. Son fáciles y sabrosas; no os puedo decir lo que aguantan una vez hechas, por dos razones: la primera, porque nunca las he hecho, y la segunda, porque con lo buenas que están, dudo que duren más allá de dos o tres días.