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El aceite de oliva: una guía para no perderse en la cocina

22 abril 2012 6 comentarios

Cuando un producto básico entra en nuestra cocina es fundamental conocer tanto su origen como sus características, ya que va a formar parte de la gran mayoría de nuestras comidas. Tradicionalmente hemos empleado el término aceite de oliva para referirnos a aquel procedente de la aceituna y, aunque en realidad es así, comercialmente se utilizan distintas denominaciones y términos que pueden, por desconocimiento la mayoría de las veces, llevarnos a confusión.

España es el primer productor mundial de aceite de oliva. Más del 50% del vendido en el mundo el pasado año era español. Pero curiosamente, aunque los hogares españoles son consumidores de grandes cantidades, 9,72 litros por habitante y año, según el Informe Mercasa 2011 compran mucho más aceite refinado, 6,09 l/hab (62,68%) que aceite virgen, sólo 3,62 l/hab  (37,24%). En contraposición, y por poner un ejemplo, del aceite español exportado a EE.UU en 2010, 68% fue virgen frente a un 32% refinado.

¿Cuáles pueden ser las causas de que los españoles nos decantemos mayoritariamente por un producto de inferior calidad? Una puede ser económica; desde luego en momentos de crisis el precio de venta influye, pero es cuando menos curioso el hecho que las primeras marcas de aceites refinados tienen muchas veces un precio más alto que algunos aceites virgen extra. Otra es que muchos consumidores siguen pensando que los aceites de oliva refinados, que ahora se venden como intenso o suave, siguen siendo los mejores, y que los aceites vírgenes son demasiado fuertes de sabor, cuando esto depende de la variedad de aceituna, no del tipo de aceite. Se impone entonces dar a conocer los diferentes tipos de aceite de oliva que se comercializan, disponer de una pequeña guía para movernos en este mundillo, a veces un poco complejo.

El Convenio Internacional del Aceite de Oliva de 1986 reserva la denominación de Aceite de oliva únicamente a aquel procedente del fruto del olivo, excluyendo los obtenidos mediante disolventes químicos, mezcla con otros aceites, o los que se extraen de los restos procedentes del prensado de la aceituna. Una cosa es el refinado, que es, en palabras simples, la limpieza de un aceite que tiene defectos que impiden su comercialización,  y otra es la extracción del aceite con la ayuda de disolventes orgánicos, fundamentalmente hexano, que se unen químicamente al aceite permitiendo su extracción, y que son posteriormente eliminados por destilación.

Tanto la extracción mediante presión como por medios químicos puede ser aplicada en cualquier aceite de origen vegetal. Existen aceites prensados en frío, de girasol, cacahuete, colza… y otros que se han obtenido mediante extracción química. Como muestra, deciros que prácticamente todo el aceite de girasol que se comercializa no se ha extraído por prensado, sino mediante disolventes químicos, lo que aumenta el rendimiento. Encontrar un aceite de girasol de presión en frío es difícil, y os puedo asegurar que su sabor nada tiene que ver con el refinado. Tampoco su precio ;-)

© Aceites Arjona de Rasa

Tras el prensado de la aceituna obtendremos lo que se conoce como Aceites de Oliva Vírgenes. Esta no es denominación comercial, sino un nombre genérico que se emplea para designar a todos los aceites que se obtienen en el proceso, independientemente de su calidad. Algunos serán destinados directamente a consumo, mientras que otros deberán ser refinados, no por contener tóxicos, sino porque su sabor está alterado y no serían aceptados por el consumidor. Tradicionalmente se hacen tres prensados, dos en frío y uno en caliente, y la calidad del aceite descenderá con cada uno de ellos. Pero hoy en día, a nivel industrial, la extracción se hace por centrifugación sin aplicación de calor ni químicos.

Así pues, tras el prensado obtendremos:

- Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE): El de máxima calidad, es puro zumo de aceitunas frescas y sanas. No presenta defectos, y el sabor/olor deben ser intachables. Se pueden presentar filtrados o sin filtrar; en este último caso serán ligeramente turbios, pero la calidad no varía. En este grupo se encuentran los aceites gourmet de más alta calidad y precio, pero no sólo ellos, sino también marcas comerciales de uso corriente, incluso blancas, de precio notablemente inferior. Debería de ser el aceite que empleásemos habitualmente en nuestra cocina y, como decía anteriormente, se da la paradoja de que a veces su precio es inferior al de productos de menor calidad. Hay muchas marcas en el mercado, y es cuestión de elegir una que se adapte a nuestros gustos y economía.

- Aceite de Oliva Virgen: Presenta algunos defectos, normalmente imperceptibles para el consumidor no experto, que hacen que no se les otorgue la categoría de virgen extra. También se comercializa, pero es más difícil de encontrar en los lineales de los supermercados, ya que las marcas suelen preferir competir con un aceite virgen extra que con uno virgen. No deberíamos ser capaces de percibir grandes diferencias con el virgen extra, como tampoco las hay en el precio con respecto al virgen extra, siendo inferior. Una parte importante se destina a ser mezclado con aceites refinados.

- Aceite de oliva corriente y aceite de oliva lampante: No se pueden comercializar por sus defectos evidentes, y deben ser refinados para ser consumidos.

El refinado es un proceso físico y químico que permite eliminar los sabores, olores y color en un aceite que no cumple los criterios para ser clasificado como aceite de oliva virgen. Tras el mismo obtendremos un aceite de oliva neutro, que no tiene color, olor ni sabor. Este aceite de oliva refinado no puede ser comercializado como tal. No es tóxico, pero la legislación lo impide. Debe ser mezclado con un porcentaje de aceite de oliva virgen o virgen extra, normalmente entre un 10% y un 20%, para obtener el llamado aceite de oliva (notad que ha perdido la palabra virgen, ya que ha sido sometido a procesos químicos durante el refinado)

- Aceite de Oliva: Es el de uso más corriente en España, el de toda la vida. No es un aceite virgen, sino como indicaba anteriormente una mezcla comercial de aceites refinados con un porcentaje de virgen o virgen extra, que es el que le aporta color y sabor. Se suele comercializar en dos formatos, Suave e Intenso, frecuentemente con tapones rojos y verdes para diferenciarlos. Hace años era más común que se vendiesen como 0.4º el suave y 1º el intenso, lo que ha llevado al consumidor a considerar, por error, que la acidez está relacionada con la calidad y el sabor del aceite, cuando no es así. Es un aceite popular, válido para todos los usos culinarios. El precio es a veces superior al de los aceites vírgenes, siendo la calidad inferior.

La intensidad del sabor de un aceite está en relación con la mezcla empleada, no con el tipo de aceite ni con su acidez. Los aceites vírgenes no son más fuertes de sabor, como a veces se piensa, sino que esto depende de la variedad de aceituna empleada. Es un mito extendido, que en cierta manera limita el consumo de aceite de oliva virgen extra frente al aceite de oliva. Este último rinde y dura menos, aguanta peor la fritura y las temperaturas altas, además de tener un contenido inferior en antioxidantes. Probad marcas y veréis que el mito se cae por su propio peso.

Y aquí se acaban los aceites de oliva extraidos por prensado de la aceituna. Pero los restos sólidos de este proceso, huesos y pieles de la aceituna, conocidos como orujo, contienen una  cantidad nada despreciable de aceite, que ya no puede ser retirada por medios físicos, pero sí mediante el uso de disolventes orgánicos (hexano), como comentaba anteriormente. Este aceite es también posteriormente refinado, pero en este caso no se puede vender como aceite de oliva, ya que se han empleado medios químicos para su extracción. El aceite obtenido tras el refinado se llama aceite de orujo, y asimismo está carente de olor, sabor y color. También es mezclado con aceite de oliva virgen en un determinado porcentaje para su comercialización, con lo que obtendremos el aceite de orujo de oliva.

- Aceite de Orujo de Oliva: La base de su elaboración es aceite de orujo, y no es, por lo tanto, aceite de oliva, aunque proceda de la aceituna, ya que no se ha extraído directamente del fruto, sino de los restos de su prensado. Es el de menor calidad, pero su sabor depende del aceite virgen con el que se haya mezclado. Personalmente, yo lo reservaría para frituras de batalla, más que nada para llenar la freidora. Es un aceite de precio muy inferior, casi igual al aceite refinado de girasol y al ser como este un aceite extraído mediante disolventes químicos, la calidad no es en principio menor, mientras que el sabor y la duración son mayores, además de soportar mejor altas temperaturas.


¿Cómo leer una etiqueta de aceite de oliva virgen extra?


1.- Nombre comercial: En este que os presento, Artajo Albador

2.- Tipo de aceite: Aceite de oliva virgen extra

3.- Variedad: 100% obtenido de aceitunas arbequinas, por lo tanto se trata de un aceite monovarietal. Si tuviera mezcla de varias aceitunas sería un coupage.

4.- Carácter del aceite: Frutado. El fabricante comercializa también otro aceite Maduro

5.- Acidez: 0.2º. La acidez es un parámetro químico que determina la cantidad de ácidos grasos libres expresados en ácido oleico. En cuanto se arranca la aceituna del árbol, esta empieza a deteriorarse, y aumenta la caidez del aceite obtenido. Una acidez alta indica anomalía en el estado del fruto, en el tratamiento y/o en la conservación. Hay unos límites legales establecidos, pero debemos saber que una acidez muy baja, por ejemplo de 0,1º, no es sinónimo de un aceite excepcional, sino tan sólo de un excelente tratamiento de la aceituna.

6.- Datos de nutrición

7.- Parámetros químicos: La normativa de la CEE prohibe mencionar el grado de acidez en la etiqueta de un aceite virgen extra si no está acompañada de la mención de todos estos parámetros.

8.- Lote y fecha de consumo preferente

9.- Elaborador

10.- Sellos de calidad: Este aceite presenta el de Agricultura Biológica ya que es un producto de cultivo biológico. También puede presentar una contraetiqueta de una Denominación de Origen si está acogida a ella, no en este caso.

No todos los datos mostrados son obligatorios, y también pueden reflejarse otros, como por ejemplo: 1ª presión en frío, aceite no filtrado, las variedades de aceituna empleadas en el caso de un coupage… que nos ampliarán la información sobre el aceite que tenemos entre manos.

¡Y a disfrutar del aceite de oliva!

Categorías:ARTÍCULOS, GASTRONOMÍA

Gelificantes y espesantes vegetarianos

6 septiembre 2007 3 comentarios
Muchas veces, al hacer cocina vegetariana tenemos problemas en algunas recetas con la sustitución de la gelatina, que no es un producto vegetariano, ya que se trata de un subproducto animal. Hay muchos gelificantes y espesantes, tanto de uso doméstico con industrial, que son aceptables por vegetarianos. Hace tiempo prometí escribir un artículo sobre esto, y aquí lo tenéis. He incluido también los números E por si os interesa verificarlos en algún producto comercial, y saber lo que lleva. Los he dividido por su origen y aplicaciones, aunque algunos son de uso industrial. Al final del artículo, os doy algunas recomendaciones para su selección.

Obtenidos a partir de algas marinas

Agar-agar (E-406)
El agar se extrae con agua hirviendo de varios tipos de algas rojas, fundamentalmente del género Gellidium. El nombre es de origen malayo, y se refiere a las algas secas.

Se presenta habitualmente en forma de polvo, y se emplea a concentraciones concentraciones del 1-2% de peso del líquido. Se consigue un gel firme y rígido, con la característica de que se puede calentar bastante (hasta los 85ºC) sin que se funda. Esto es debido a su gran histéresis térmica, que significa la diferencia entre el punto de fusión del gel (más de 85ºC) y el de su solidificación(40 ºC).

Se puede encontar en herboristerías, aunque es el más caro de todos los gelificantes. La característica de que se pueda calentar permite la elaboración de gelatinas calientes y “pasta” caliente a partir de caldos, como ha hecho Ferrán Adriá, e incluso Garbancita ha descrito una técnica casera para realizar esferificaciones empleando agar-agar y aceite vegetal, de forma fácil y económica.

Carragenatos (E-407)
Se obtienen de varios tipos de algas como Chondrus, la Gigartina y Furcellaria. Se han empleado desde hace más de seiscientos años en Irlanda para preparar postres lácteos, ya que interaccionan muy favorablemente con las proteínas de la leche.

A partir de una concentración del 0,025% los carragenanos estabilizan suspensiones y a partir del 0,15% proporcionan ya texturas sólidas. Son reversibles por calentamiento. Nunca los he empleado ni los he visto a la venta para uso doméstico.

Su seguridad está cuestionada aunque no ha sido científicamente demostrado ninguno de los efectos obtenidos animales, en los que ha inducido úlceras y algún tipo de cáncer. Es de uso legal en la CE.

Ácido algínico y alginatos
Están compuestos por los siguientes productos:
* E-400 – Ácido algínico
* E-401 – Alginato sódico.
* E-402 – Alginato potásico.
* E-403 – Alginato amónico.
* E-404 – Alginato cálcico.
* E-405 – Alginato de propilenglicol.

Se obtienen a partir de diferentes tipos de algas, como Macrocrystis, Fucus, y Laminaria. Se extraen del alga por un proceso químico, utilizando carbonato sódico, y precipitándolos en un medio ácido.

Forman geles de tipo químico, que no son reversibles al calentarlos. Se emplean en múltiples aplicaciones, como gelificantes y expansores de volumen, sobre todo en repostería y helados, así como estabilizantes de la espuma de la cerveza.

Otra vez, Ferrán Adriá desarrolló su famosa técnica de esferificación con estos productos, habiendo incluso a la venta un kit comercial, carísimo, para hacer esferificaciones en casa. Son más de uso industrial, y nunca los he empleado.

Harinas obtenidas a partir de diferentes plantas

Goma garrofín (E-410)
Se obtiene a partir de las semillas de la algarroba (Ceratonia siliqua. Produce soluciones sumamente viscosas y se emplea fundamentalmente como estabilizante de suspensiones en refrescos, sopas y salsas. Es el gelificante más resistente a los ácidos.

Se emplea también mezclado con otros gelificantes; confiere elasticidad a los geles formados por el agar-agar, que si no serían demasiado quebradizos.

Podéis encontrar la harina de algarroba, de origen biológico, de la casa Luz de Vida, en herboristerías.

Goma Guar (E-412)
Se obtiene a partir de un vegetal originario de la india (Cyamopsis tetragonolobus). Produce soluciones muy espesas y se disuelve en agua fría. Es bueno para espesar productos que se van a someter a muy alta temperatura.

La podéis conseguir en la farmacia. En España se comercializa como medicamento con el nombre de Fibraguar.

Goma Arábiga (E-414) y Goma Tragacanto (E-413)
Son obtenidas a partir del exudado de árboles, muy seguras y empleadas desde hace cientos de años. Nunca las he conseguido, a pesar de que hace tiempo que quiero probarlas. Así que, si alguno de vosotros sabe cómo conseguirlas, que me lo diga, je, je…

Goma Xantana (E-415)
Un producto “estrella” de los más modernos, ya que es capaz de espesar líquidos con el añadido de muy pequeñas cantidades. Se obtiene por fermentación del azúcar proveniente del almidón de maiz, por la bacteria Xanthomonas campestris. Es de uso industrial, muy común, y nunca lo he empleado, aunque últimamente se emplea mucho en la nueva cocina. No se le conocen efectos adversos.

Otros espesantes

Pectinas (E-440)
La pectina es un polisacárido natural, uno de los constituyentes mayoritarios de las paredes de las células vegetales, y se obtiene a partir de los restos de la industria de fabricación de zumos de naranja y limón y de los de la fabricación de la sidra. Es más barato que todos los otros gelificantes, con la excepción del almidón. Forman geles en medio ácido en presencia de cantidades grandes de azúcar, por lo que se emplean fundamentalmente en la elaboración de mermeladas.

No sólo no son perjudiciales, sino que se les han demostrado efectos beneficiosos.

Se vende una en España de Dr. Oetker, pero nunca la he conseguido. Se puede obtener de forma casera hirviendo mucho tiempo pieles y semillas de manzana, y colando el líquido resultante. Después se debe hervir de nuevo hasta reducirlo, y ya tenemos pectina de manzana.

Celulosas modificadas (E-461 al E-466)
La celulosa es el componente principal de las paredes de las células vegetales. Se emplean como expansores de volumen y no se absorben ni aportan ningún nutriente. Son de uso industrial, presentes sobre todo, por sus características, en productos dietéticos.

Almidones
Para uso doméstico, los más comunes son el almidón de maíz (la conocida maizena) y el almidón de patata, también vendido como fécula de patata. Son los espesantes más baratos, y fáciles de conseguir en cualquier herboristería de origen biológico, o en comercios ordinarios. Seguro que todos sabéis cómo emplearlos.

Hay que tener en cuenta que se transforman en glucosa, y tienen el mismo poder energético que el azúcar. Son absolutamente seguros.

No funcionan bien en medios ácidos, ni cuando se congela el preparado o se calienta de nuevo. Por ello, en uso industrial se han desarrollado derivados que sustituyen a los naturales y que os listo a continuación:
* E 1404 Almidón oxidado.
* E 1410 Fosfato de monoalmidón.
* E 1412 Fosfato de dialmidón.
* E 1413 Fosfato de dialmidón fosfatado.
* E 1414 Fosfato de dialmidón acetilado.
* E 1420 Almidón acetilado.
* E 1422 Adipato de dialmidón acetilado.
* E 1440 Hidroxipropil almidon.
* E 1442 Fosfato de dialmidón hidroxipropilado.
* E 1450 Octenil succinato sódico de almidón.

En resumen, como uso doméstico os recomiendo el agar-agar, modificado o no con un poco de harina de algarroba (tenéis que probar vosotros la proporción). Con eso obtendréis buenas gelatinas con la seguridad de no estar empleando productos animales. Eso sí, para obtener un buen resultado, debéis llevar el líquido por encima de los 90º durante un par de minutos; el uso es diferente a la gelatina animal, si estáis acostumbrados a ella.

Probad a hacer pectina en casa para espesar vuestras mermeladas, especialmente si usáis frutas bajas en pectina, y probad las harinas de algarroba y los almidones de maíz y patata como espesantes. Todo lo demás es de uso industrial más que doméstico, a no ser que os queráis gastar unos cuantos euros en los kits de esferificación y gelatinización de Ferrán Adriá. Allá vosotros y vuestros euros, je, je…

Como curiosidad, en esta página podéis encontrar a la venta muchos de estos productos.

Categorías:ARTÍCULOS, OTROS

El miso

1 diciembre 2006 1 Comentario

El miso es un fermento con consistencia pastosa y color parduzco, elaborado con soja y sal marina. Se le pueden agregar otros cereales (arroz, cebada..) lo que hace que existan distintas variedades. Esta pasta se obtiene a través de un largo proceso de fermentación láctica por medio de la acción de un hongo, el Aspergillus Orizae. Para su elaboración se emplea una técnica tradicional: en un recipiente, generalmente de madera, se colocan los granos de soja y los de cereal y se los mantiene allí, presionados, por un período que oscila entre los 6 y 36 meses, según las variedades.. A lo largo de éste período se produce la fermentación y se le va agregando sal marina hasta que se forma la pasta.

La palabra miso significa ‘fuente del sabor’. MI es ‘sabor’ o ‘condimento’ y SO es ‘fuente’. Según la mitología japonesa, el miso fue un regalo de los dioses para garantizar al hombre salud, longevidad y felicidad. Aparece inicialmente en las zonas montañesas para combatir el frío.

Durante siglos fue considerado un alimento curativo en China y Japón, y hoy las investigaciones modernas lo han ratificado. Contiene enzimas vivas que ayudan a la digestión y suministran un equilibrio nutritivo de carbohidratos naturales, vitaminas, minerales y proteínas.

Posee un alto valor nutritivo, con un equilibrado contenido:

- Hidratos de carbono 31%
- Proteínas 34% (el doble que la carne o el pescado y once veces más que la leche)
- Grasas 18%
- Aminoácidos esenciales
- Minerales, fundamentalmente calcio, fósforo, hierro y magnesio.
- Ácido linoleico y lecitina, que ayudan a regular los niveles de colesterol.
- Vitaminas del grupo B, especialmente B12, de las que más se carece en una dieta vegetariana.

El miso contiene isoflavona que es una sustancia vasodilatadora, por lo que también mejora la circulación sanguínea. Sin embargo, está contraindicado cuando hay hipertensión arterial importante debido a su elevado contenido de sodio, por la cantidad de sal que contiene.

La mayoría de los complejos vitamínicos del grupo B presentes en las legumbres se destruyen durante el proceso de la cocción, pero no así durante la fermentación. Por ello es muy importante que, una vez agregado el miso, el plato a preparar no vuelva a entrar en ebullición. De este modo, conservaremos intactas todas sus propiedades.

El miso tiene propiedades beneficiosas para el organismo: ayuda a eliminar toxinas y restos de antibióticos, favorece la expulsión de sustancias radioactivas a través de la materia fecal (después del bombardeo sobre Hiroshima, se comprobó que las personas sometidas a radiación elevada que consumían miso en cantidades importantes sufrieron mucho menos los efectos de la misma) y aporta energía en base a su contenido de hidratos de carbono de fácil asimilación. Asimismo, favorece la digestión porque contiene ácido láctico y bacterias similares a las del intestino. Equilibra y es reconstituyente de la flora intestinal por lo que se lo puede consumir tanto en caso de diarreas como en caso de estreñimiento.

Variedades

Las más comunes comercializadas en España son:

- Miso de cebada (mugi miso). Muy sabroso, con poca sal. Si tengo que tener un solo miso, me quedaría con éste. Pero eso depende del gusto personal. Excelente en sopas y guisos.
- Miso de arroz (genmai miso). Parecido al miso de cebada. Bueno para sopas y excelente para guisos.
- Miso de soja puro (hatcho miso). El más robusto y salado, de fermentación más larga, tres años. Ideal para guisos. En sopas tiene un gusto particular
- Miso blanco (shiro miso). De color beige claro, y de fermentación muy corta (6 meses), tiene un sabor particularmente dulce y suave.

Estas son las variedades que yo he encontrado en España. Existe también miso de garbanzos, pero nunca lo he conseguido. Yo uso los que comercializa la casa Luz de Vida, que además son biológicos, y cuestan en torno a 6€ los 400g.

El miso se conserva durante muchísimo tiempo, meses, incluso años. No es necesario guardarlo en la nevera, aunque en climas cálidos, como en España, puede guardarse en el frío, especialmente en verano.

Usos culinarios

La aplicación más común del miso es mediante su consumo en sopas. Mezclando una cucharada de miso en un caldo de verduras se obtiene una sopa excelente, cuyo sabor variará ligeramente según la variedad de miso que empleemos. En Japón se hacen las también las sopas de miso con una base de dashi, un caldo hecho con copos de bonito seco y alga kombu.

A la sopa se le puede añadir cualquier otro ingrediente: verduras, algas… pero siempre se debe añadir el miso al terminar la cocción, sin que vuelva a hervir.

También se puede emplear como sustituto de los tradicionales “cubitos” en guisos, ya que aporta mucho sabor y propiedades. Igualmente, añadirlo al terminar la preparación, tomando en cuenta, asimismo, que el miso aporta bastante sal.

Incluso se puede consumir crudo, untado sobre tostadas de pan o arroz.

En fin, un alimento excelente tanto por sus propiedades beneficiosas como por su sabor. Además, su larga conservación hace que debiera ser un inquilino habitual de nuestras neveras.



Publicado en Verduras para todos el 1 de Diciembre de 2006


Categorías:ARTÍCULOS

El risotto

20 noviembre 2006 12 comentarios

El risotto es una de las más grandes creaciones de la cocina italiana. La preparación básica se hace a partir de una base de arroz que se cocina con mantequilla, vino, un caldo y queso parmesano. A partir de ahí, la imaginación es libre para añadir cualquier ingrediente que deseemos: verduras, hierbas, especias, frutas, vinos… etc.

Los italianos lo definen como minestra asciuta, es decir: sopa seca, lo que significa que el resultado debe ser cremoso, pero no caldoso, y que pueda ser consumido con tenedor.

Asimismo dicen que debe ser legato, es decir, unido, ligado, lo que se logra con un arroz que ceda lentamente almidón a lo largo de la cocción. La forma de cocción es asimismo muy importante. Se debe agregar el caldo caliente, a punto de hervor, en pequeñas cantidades cada vez y sucesivamente, para que el arroz se cocine absorbiendo el líquido poco a poco, a la velocidad a la cual el arroz pueda ceder el almidón y que su absorción permita que, poco a poco, se vaya formando una crema que unirá los granos enteros y al dente, formando un todo que al servirlo en el plato se extienda suavemente, lo que los italianos llaman all´onda, como una ola suave, sin que el arroz esté en ningún momento sumergido, con exceso de líquido, ni que tampoco le falte. Por eso el líquido siempre debe estar a punto de hervor, y el risotto a fuego mediano más bien fuerte y revolviendo constantemente, de manera que lo que no sea absorbido se evapore y el almidón salga del grano creando la crema.

Si el arroz contiene poco almidón o se cocina muy rápidamente o a fuego demasiado fuerte tenderá a separarse. Si contiene mucho almidón o se cocina muy lentamente tenderá a quedar muy pegajoso. No debe ser ni lo uno ni lo otro. Los italianos dicen que el risotto debe quedar mantecato es decir cremoso y untuoso.

En cuanto al tipo de arroz para la elaboración, los italianos, que de esto saben un rato, especifican en todas sus recetas, el tipo de arroz que emplean. En unas partes, sobre todo para preparaciones de mucho caldo, utilizan la variedad llamada Arborio, el de grano más grande, mientras que la mayoría de los grandes platos italianos de arroz cremoso, se preparan con el Carnaroli, el más elegante y también más caro de los arroces italianos, o bien con el más pequeño pero muy eficaz Vialone Nano. Estos dos últimos, tienen la ventaja que con una sobrecocción mantienen siempre el tipo, quedando lo que llaman con gran precisión terminológica al dente.

Elaboración de un risotto básico

125 g de arroz arborio – 30 g de mantequilla – ½ cebolla en brunoise – 700 ml aproximadamente de caldo de verduras – un chorro de vino blanco seco – 50 g de parmesano rallado – sal y pimienta

Rehogar la cebolla con la mantequilla hasta que esté dorada. Agregar el arroz y pasar 3 ó 4 minutos. Incorporar el vino blanco y evaporar.

Lentamente, mezclar el caldo añadiendo un cucharón de cada vez, removiendo, para que se ligue el arroz. Cocer unos 20 minutos, retirar del fuego y añadir el parmesano rallado, antes de servir.

A partir de esta receta básica, todo es cuestión de imaginación… verduras, hierbas, vinos… lo que queráis… pocas preparaciones permiten tanta creatividad como el risotto

Publicado en Verduras para Todos el 20 de Noviembre de 2006

Categorías:ARTÍCULOS, RECETAS VEGETARIANAS Etiquetas:

Brotes y germinados

9 octubre 2006 6 comentarios

Germinador A. Vogel

Posiblemente muchos de vosotros hayáis probado (o consumís habitualmente) brotes de soja o de alfalfa, que se pueden comprar en algunas fruterías.Pues bien, los brotes y germinados se pueden obtener en casa de una manera rápida y económica, consiguiendo un sabor incomparable y con la ventaja de poder germinar muchos tipos de semillas que no se encuentran disponibles en el mercado.

Los germinados son los brotes que producen las semillas al germinar. Son alimentos “vivos” y muy ricos en sustancias altamente nutritivas, enzimas y aminoácidos. Además, las enzimas que se producen durante la germinación comienzan los procesos de digestión de los glúcidos, proteínas y grasas contenidas en la semilla, por lo que podemos decir que son alimentos “predigeridos”, con lo cual son muy digestivos y de fácil asimilación. Son ideales para aquellas personas que no toleran las legumbres crudas.

Se pueden comer crudos, salteados o acompañando a platos cocinados.

Técnica
Lo más cómodo para germinar semillas es usar una germinadora. Yo utilizo una muy simple y económica, que se llama bioSnacky de A. Vogel (en torno a 20-25€, lo podéis encontrar en herboristerías). Ésta consta de tres bandejas en la que se pueden germinar 3 tipos de semillas simultáneamente, tapa y una bandeja para recoger el agua sobrante del riego. Es el que podéis ver en la foto que encabeza el post.

Os aconsejo que las semillas sean, si es posible, de cultivo biológico, ya que de esta forma nos aseguramos que estén libres de químicos y pesticidas, teniendo en cuenta que, además, nos las comemos sin cocción previa.

Se debe disponer sobre 1 cucharada o un poco más de semillas en la bandeja. Se cubren con agua, 3 ó 4 cm, y se deja drenar el agua a la bandeja. Las semillas se deben regar 2 veces al día y mantener el germinador en un lugar más o menos cálido. El agua sobrante es ideal para regar las plantas, ya que es muy rica en nutrientes y minerales.

Las semillas que más germino y el tiempo aproximado necesario para germinar son los siguientes:

  • Soja verde – judía mungo: De las más fáciles de germinar y de las más sabrosas. Brotes en 4-5 días
  • Lentejas: 4-6 días
  • Alfalfa: 6-7 días
  • Trigo: 4-5 días. Remojarlo unas horas previamente.
  • Grelos: 3-4 días
  • Alhova (fenogreco): 4-5 días. No dejarlo mucho tiempo o se volverá amargo.
  • Quinua: 4-5 días

Realmente se puede germinar cualquier semilla: amapola, sésamo… probad según vuestros gustos. Algunas semillas, al germinar, tienen pequeñas raicillas que se pueden confundir con moho. Sólo tenéis que comprobar que no huelen a húmedo; se ve claramente que son raíces pilosas. Se pueden comer. La alfalfa, el trigo o los grelos, por ejemplo, las tendrán casi siempre.

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