Flores de Carnaval
Ingredientes (salen unas 20 grandes)
6 huevos – 250ml de agua – 250ml de leche – 250g de harina blanca – la ralladura de un limón – 2 cucharaditas de anís en grano – sal
Ponemos a calentar el agua junto con el anís en grano y la ralladura de limón. Cuando hierva, mantenemos 20 segundos, apagamos el fuego, tapamos y dejamos reposar y enfriar unos 10 minutos.
En un cuenco grande batimos los huevos con una pizca de sal, hasta que esténfinos. Incorporamos la leche y el agua pasada por un colador y mezclamos bien con unas varillas.
Incorporamos la mitad de la harina, y mezclamos. Añadimos el resto, batimos y dejamos reposar cinco minutos la masa. Volvemos a remover con las varillas para obtener una crema lo más fina posible.
Para hacer las flores, calentamos el molde completamente sumergido en aceite a 180ºC. Cuando esté bien caliente, mojamos en la masa, hasta un par de centímetros del borde. Dejamos enfriar en la masa, tres o cuatro segundos (notaremos que crepita) y llevamos a la sartén de nuevo, dejado el molde unos 30 segundos antes de soltar la flor.
Una vez dorada, damos la vuelta, cocinamos un rato hasta que tome color y escurrimos sobre papel absorbente. Espolvoreamos con azúcar antes de que enfríen.
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A pesar de que no son originarias de Galicia, las flores de Carnaval son un postre que siempre se ha preparado en estas tierras y, aunque no son difíciles de hacer y son deliciosas, nunca han alcanzado la popularidad de las orellas o de las filloas. Esta receta la tengo desde hace tiempo anotada en un cuaderno, no recuerdo ni os puedo contar más de su origen, pero está muy buena.
Para su elaboración hace falta un molde específico, preferentemente de acero y que os recomiendo tenga el mango recto, no acodado, ya que nos permitirá no tener que sujetar el molde dentro del aceite hasta que se pueda soltar la flor. Yo empleo uno de Ibili que está muy bien.
En cuanto a los consejos para su preparación, que es más fácil de lo que parece, os recomiendo verter la masa en un recipiente poco más diámetro que el molde, para que lo podamos sumergir bien en la masa, ya que si son muy finas se sueltan antes de llevarlas a la sartén. El molde debe estar bien caliente: debe crepitar al introducirlo en la masa.
También es importante no soltar la flor inmediatamente, ya que se abren y pierden la forma. Cuando se esté terminando la masa, no podréis hacer más flores, así que os recomiendo hacer unos buñuelos, añadiendo pequeños montoncitos de masa al aceite.
En cuanto a la fritura, suelo emplear girasol con un 10% de oliva virgen. A vuestro criterio tener aceite caliente para el molde en un pequeño cazo al fuego aparte (yo lo hago así, por comodidad), o calentarlo en la misma sartén. Hay también quien las espolvorea con azúcar y canela. En cualquier caso, como todos los postres de sartén, en cuanto pasa un minuto comienzan a decaer, así que os recomiendo comerlas lo antes posible. Si os ponéis al lado de la sartén mientras se fríen, no podréis parar





Qué rico, por Dios