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Pazo de Vilane: cuidando gallinas… y otras hierbas

“No fabricamos huevos, cuidamos gallinas”. Ese es el lema que se puede leer en la página web de Pazo de Vilane, una de las mayores granjas productoras de huevos camperos de Galicia, toda una declaración de intenciones. Localizado en Vilane,  municipio de Antas de Ulla, provincia de Lugo, en un antiguo pazo del siglo XVII que le da nombre y con una extensión de casi 40 hectáreas, es parte de un proyecto más amplio que se va desarrollando poco a poco.

Conocí a Nuria en el  primer curso de cocina que impartí en La Casa del Alba, en 2009. De Madrid a Antas para instalarse en el pazo familiar y vivir una nueva vida. Comenzó con 50 gallinas. Hoy son unas 70.000, que producen unos 50.000 huevos diarios que se distribuyen tanto en Galicia como a toda España. A decir verdad, no me resultan demasiado atractivas las instalaciones ganaderas, porque no me suele gustar lo que veo, así que aunque estaba frecuentemente en la zona nunca me había decidido a visitar las instalaciones.

Pazo de Vilane se distribuye entre varias granjas situadas en los alrededores, y una nave de clasificación y envasado de los huevos en la propia localidad, al lado del pazo que le da nombre. Visitamos una de ellas, situada más o menos a un kilómetro. Nada más llegar, me llamó la atención la gran extensión de terreno, cerrado con una malla metálica y dos grandes naves. Las gallinas campaban a sus anchas y picoteaban por todas partes.

Le pregunto a Nuria por los animales salvajes, fundamentalmente el zorro, abundante por la zona, y que es capaz de saltar grandes alturas, incluso una valla como esta. “Para él es como un supermercado, de vez en cuando entra y se lleva una. No hace daño, sabe que puede venir cuando quiera, y hay comida abundante. Es nuestra contribución al  mantenimiento de la especie”, señala con ironía, pero sin rencor.

Entramos y las gallinas acuden a saludarnos. Están acostumbradas a la presencia humana. Es curioso darte la vuelta y ver que te siguen cientos de gallinas, en una escena que recuerda el más puro estilo de Los Pájaros de Hitckcock ;-) Pueden entrar y salir libremente durante todo el día de las naves, donde están los nidales, a través de unas ventanas a ras de suelo. Pregunto si no ponen huevos en cualquier sitio, pero parece ser que suelen acudir a los nidos. “La puesta es un momento íntimo, y les gusta sentirse protegidas”. La verdad es que no se ven huevos por fuera, y en las naves hay alguno salpicado, sobre todo en las esquinas.

Una zona central, donde se recogen los huevos y por la que accedemos, da entrada a dos naves: a la izquierda, animales más jóvenes, y a la derecha los más adultos. No se mezclan y aunque acceden a la misma finca, lo hacen a dos zonas diferentes. La edad de las gallinas determina en parte el tamaño y la calidad del huevo. En las naves, bastantes gallinas, algo normal, ya que está cerca el anochecer. Comederos, aseladeros de madera (los típicos barrotes donde les gusta dormir a las aves) y los nidos en el medio, con un sistema que impide a las gallinas acceder al huevo una vez puesto, lo que garantiza su limpieza. El huevo no se puede lavar, así que los sucios y manchados no se pueden comercializar. Los que se ponen en otras zonas se recogen a mano, hay carteles por todas partes recordando la necesidad de hacerlo. Una cinta sin fin los trae hasta el exterior, donde son recogidos. Nuria pone en marcha la cinta y en unos segundos aparecen decenas de huevos, perfectamente limpios, que coloca en cartones. Es domingo, mañana habrá trabajo.

Las gallinas en libertad, por ley, deben tener acceso a 4 metros cuadrados de campo por animal. No soy capaz de echar cuentas, pero la sensación que me llevo es que las gallinas tienen un acceso a campo más que suficiente, muy superior incluso y de más calidad que en muchos pequeños gallineros domésticos. No hay hacinamiento, ni suciedad, ni mucho menos mal olor, aunque cualquiera que hay criado gallinas sabe que gustan de estar juntas, sobre todo al anochecer. Los animales son recogidos y cerrados por la noche para evitar ataques de animales, y se sueltan por la mañana. La verdad es que, pese a mis reticencias con las explotaciones ganaderas, me gusta lo que veo. Es posible la avicultura con respeto al bienestar animal, y creo que en Vilane lo hacen.

Salimos de la granja y subimos unos metros más, hasta un campo donde producen frambuesas. Ya se han recogido las de este año, pero en el paseo entre las plantas hacemos nuestra propia recolección. Aún quedan muchas y están realmente ricas. Este año han recogido 7.000kg, menos que otros en los que han llegado a recolectar hasta 1.000kg en un día. Pero es que hay mucha almacenada. Y además, este año es el primero en transición hacia la agricultura biológica, y las malas hierbas no se han controlado adecuadamente, lo que ha mermado la producción.

Entre los dos campos de frambuesas, uno de trigo del país ya recogido y también cultivado de manera biológica, con nuevos brotes verdes. De ahí sacarán probablemente la paja para hacer un mulching que permita controlar las hierbas entre los frambuesos la próxima temporada.  Al fondo, unas máquinas que desmontan y allanan otro terreno. “No sé aún lo que plantaremos, puede que maíz ecológico”. Nos encontramos con dos apicultores, se trata de un experimento para producir miel de frambuesa…

Nuria no para, sigue adelante con muchas ganas y por qué no decirlo, no con todos los rumbos claros, lo cual no creo que sea negativo. Aparte de los huevos, producen patatas eco, mermelada de frambuesas y un delicioso jugo de las mismas. Otros muchos productos están probablemente ahí esperando. La Casa Rectoral al lado del antiguo Pazo se convertirá en algo, quizás un centro de actividades, quién sabe si una escuela libre. Nuria me sorprende: “No puede ser que unos tengamos y otros nada”. No es la típica terrateniente, algo es aquí diferente. Ahora mismo Pazo de Vilane emplea a 16 personas, aunque el proyecto a largo plazo es llegar a crear una comunidad de la que se beneficie todo el pueblo. Están empezando, son jóvenes y tienen energía de sobra. Les deseo la mejor suerte.

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  1. gloria
    22 octubre 2012 en 14:40 | #1

    que hermosa historia!! dan ganas de seguir el ejemplo.
    comparto!

  2. Isabel
    22 octubre 2012 en 16:30 | #2

    Hola,
    me ha alegrado enormemente leer este post. Llevo comprando estos huevos desde que aterrizaron en carrefour. Me alegro de que te hayas llevado una buena impresión con las instalaciones. Leyéndolo me sentía como si hubieses sido mis ojos en aquel lugar. Mis felicitaciones a Nuria y mis ánimos a seguir adelante. Da gusto encontrar personas que encuentren el trabajo “del campo” gratificante y hagan de él su vida. Muchas gracias por proporcionarnos alimentos saludables!!!!!
    Sabe Nuria por qué ya no se ven los huevos blancos de antaño? Me lo pregunto hace tiempo, pero nadie me ha dado una respuesta.
    UN saludo
    Isabel

    • 22 octubre 2012 en 19:01 | #3

      Eso te lo contesto yo. El color de los huevos depende de la raza de las gallinas, de ningún factor más. Hay razas de gallinas que ponen huevos blancos y otras morenos, en general según el color del animal.Verás en las fotos que las gallinas de Vilane son morenas.

      El color no influye en la cantidad de nutrientes, pero los consumidores prefieren mayoritariamente el huevo moreno, porque lo asocian al “huevo de casa”. Por ello, la producción de huevos blancos ha ido disminuyendo poco a poco con los años debido a la demanda, y hoy en día la gran mayoría son morenos. Actualmente, la presencia del huevo blanco es casi residual.

  3. miguel
    23 octubre 2012 en 13:55 | #4

    Llevo consumiendo huevos de esta casa desde hace tiempo, pero tras leer el reportaje de la visita a sus instalaciones, me reafirmo y les animo a seguir con este tipo de empresa. Hacen falta muchos como ellos. El país sería bien diferente, y nosotros también.

  4. Josefa serrano
    30 noviembre 2012 en 13:53 | #5

    Eramos veganos hasta que nos encontramos esta marca de huevos en Carrefour. La única proteina animal que consumimos en casa son estos huevos. Con tanto chorizo y tanto sinverguenza tenía miedo de enterarme de que era publicidad engañosa. Gracias a este reportaje me siento mas que bien. Es un ejemplo civico; ellas nos dan lo mejor que tienen y por ello se merecen ser tratadas dignamente y con respeto.

  5. Esther
    18 enero 2013 en 18:30 | #6

    Cuándo las gallinas dejan de producir huevos, ¿qué hacen con ellas?,¿las matan o las siguen cuidando?.

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