Crema de borrajas
Ingredientes
500g de hojas de borraja – 2 zanahorias – 1 patata grande – 3 dientes de ajo – aceite de oliva virgen extra – pimienta negra – sal
Lavamos muy bien las hojas de borraja, para eliminar los restos de tierra. Debemos desechar aquellas que estén amarillas o demasiado duras.
En una olla disponemos un fondo de aceite, y doramos los ajos en láminas. Incorporamos las hojas y cocinamos hasta que se bajen.
Añadimos la patata y la zanahoria en trozos, cubrimos con agua, sin exceso, para que nos quede una crema densa, y cocemos durante unos 25-30 minutos.
Trituramos con la batidora hasta dejar una crema fina, que pasamos por un colador para eliminar cualquier resto sólido. Ponemos a punto de sal y pimienta y servimo caliente o fría.
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Ayer por la tarde mi vecina Rocío, editora del blog La cocina de mi abuelo, me obsequió con una bolsa de borrajas frescas y tiernísimas, de su propia huerta, que este año había plantado por primera vez. Es una verdura prácticamente imposible de encontrar fresca por estas tierras, y a mí me encantan, así que me puse manos a la obra con ellas, ya que es bastante laboriosa de preparar.
La borraja es una planta que crece con frecuencia y abundantemente de manera silvestre, pudiéndose consumir sin problema, ya que es comestible, pero las plantas son muy pequeñas. La cultivada es similar, pero bastante más grande. Mide hasta 1 metro de alto, y presenta varios tallos que salen del mismo pie y hojas simples de 5-10cm. Las flores, de 5 pétalos, son moradas en las plantas silvestres y habitualmente blancas en las de cultivo. Toda la planta, tallos y hojas, está recubierta por unos pinchos que la hacen muy áspera, pero que no pinchan.
Tanto las hojas como los tallos y las flores son comestibles. La parte más fina es el tallo, pero las hojas, de sabor más robusto, son ricas en otras preparaciones. Su limpieza es un poco laboriosa, ya que hay que separar los tallos de las hojas, y yo recomiendo quitarles los hilos más gruesos con un cuchillo. Los pinchos que presenta la planta no nos deben preocupar, ya que se deshacen al cocinarla. Es muy popular en Aragón, donde casi adquiere la categoría de plato nacional, y también muy apreciada en Navarra y La Rioja.
Hoy os presento una simple crema elaborada con las hojas. Podéis emplear para este plato las menos tiernas; os daré otra receta para las más jugosas. Será esta la primera receta de los tres platos que he elaborado con las distintas partes de la borraja, que os presentaré consecutivamente hoy y los dos próximos días para que os animéis a probarlas, ahora que están en plena temporada.





Gracias por compartir esta receta, lo cierto es que las borrajas no tienen muy buena prensa (¿será por la expresión “quedarse en agua de borrajas”?) y nosotros no solemos comerlas. Además, como bien dices, porque no son fáciles de encontrar. Ahora mismo estoy segura de que no las he visto nunca frescas… o quizá no he querido verlas ; )
En fin, que muchas gracias por animarnos a consumir más verduras y más con recetas tan apetecedoras como estas.
Un abrazo
No sé, aquí no es fácil de encontrar, pero es una verdura muy rica y de sabor nada difícil. Desde luego que es tan poco frecuente como deliciosa
Hoy he replantado el resto para ver si me crecen un poco más y obtener tallos más gruesos sino tendremos que esperar al invierno otra vez para cultivarlas, mientras me quedo con esta crema para hacer mañana mismo.
A ver cómo van…
En algunos sitios de Catalunya, sobre todo en el sur, se comen rebozadas y con miel o azúcar por encima. Están riquísimas! Y es curioso que una hoja que tiene un poco de mala pinta sea tan rica cocinada así:
http://glutoniana.wordpress.com/2009/11/16/borraines-borrajas/
Aquí es fácil encontrarlas en muchísimos sitios en el campo, crecen en muchos rincones. Nunca he comprado, siempre hay alguien que me regala
Le paso esta receta a mi madre que le hará gracia ver una preparación salada con ellas.
He visto la receta por ahí, pero esta vez no la he probado. La próxima vez la haré, y si no, con borraja silvestre, que esa sí es muy abundante por aquí
Eso que dicen de rebozadas y con azúcar a nosotros nos los enseñaron unos amigos de Huesca, que además nos regalaron unas plantas. A mí me gustan bastante.
¡A probarlas…!