Panzanella
Ingredientes
400g de pan asentado – 6 tomates pequeños muy maduros – 2 pimientos morrones – 1 pepino mediano – 20g de albahaca fresca – 1 cebolleta – 2 cucharadas de alcaparras lavadas – 2 dientes de ajo medianos – 100ml de aceite de oliva virgen extra – 30ml de vinagre de vino tinto – pimienta negra – sal
En un bol amplio, desmenuzamos el pan con los dedos, dejando migas gruesas y algún trozo más grande. Ponemos a asar los pimientos, directamente sobre el fuego, en una plancha, bandeja o bolsa de asar, hasta que estén hechos, unos quince minutos. Los pasamos en un bol, tapamos con papel film, y los dejamos enfriar. Esto facilitará el pelado.
Abrimos los tomates por la mitad y retiramos las semillas y el líquido que sueltan, que disponemos en un colador sobre un bol. Pasamos las semillas de tomate por el colador, con la ayuda de una cuchara, para extraer todo el líquido, que reservamos. Mezclamos éste con las alcaparras, los ajos majados, el jugo que sueltan los pimientos al asar, vinagre, sal, pimienta y aceite. Lo dejamos macerar media hora.
Picamos los tomates en dados irregulares. Pelamos el pepino, cortamos a la mitad y retiramos las semillas con una cuchara. Lo troceamos como el tomate. Cortamos la cebolleta en láminas lo más finas posibles, y rompemos las hojas de albahaca con las manos, picando los tallos a cuchillo. Añadimos los pimientos pelados y en tiras. Añadimos todo al bol donde tenemos el pan.
Mojamos el conjunto con la salsa, mezclamos bien con las manos, tapamos con film e introducimos en la nevera media hora. Si vemos que la cantidad de líquido es excesiva, no empleamos todo. Volvemos a mezclar pasado ese tiempo, tapamos y refrigeramos al menos otra media hora antes de servir.
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La panzanella es un plato tradicional toscano, que en su origen estaba elaborado básicamente con pan, cebolla, ajos y aceite de oliva. El tomate fue incorporado con posterioridad, y actualmente se le añaden también muchos y variados ingredientes, como pimiento, alcaparras, apio, pepino, lechuga, aceitunas, mozzarella, albahaca, huevos cocidos, perejil…
En esta versión, como siempre personal, he usado el jugo del tomate para el remojo del pan, añadiéndolo como parte del aliño, mezclado con el jugo del asado de los pimientos, el vinagre y la sal. El reposo es imprescindible, tanto para integrar los sabores, como para que el pan se humedezca.
Muchas recetas recomiendan usar sólo la miga del pan, y desechar la corteza. Es una teoría personal, pero me parece poco creíble que en una ensalada basada en pan ya asentado por el paso de los días, se desechara la corteza. En las casas, tradicionalmente, nunca se ha tirado pan, así que yo también la añado. Alarga un poco el tiempo de reposo, ya que tarda más en ablandarse, pero aporta una textura más dura, que le queda muy bien al plato. Eso sí, el pan debe ser rústico, y tener dos o tres días, tampoco estar como una piedra. Yo he empleado un pan de espelta hecho en casa, pero usad uno bueno de vuestra zona. Las baguettes y el pan “prefabricado” que se vende hoy en día están completamente prohibidos





