Risotto de ortigas
Ingredientes
300g de arroz carnaroli – 1 cebolla grande – caldo vegetal suave – 2 cucharadas de parmesano rallado - aceite de oliva virgen extra – sal
Para la crema de ortigas: 1 manojo grande de ortigas silvestres – 1 cebolla – 1 diente de ajo – aceite de girasol – sal
Lavamos las ortigas y desechamos los tallos. En una sartén con un fondo de aceite, pasamos la cebolla picada y el ajo, hasta que estén pochados. Incorporamos las ortigas, y salteamos hasta que se bajen. Colocamos en el vaso de la batidora, y trituramos hasta obtener una crema gruesa, añadiendo un poco de aceite de girasol crudo, que servirá como conservante para guardar lo que nos sobre.
En una olla de fondo grueso con un fondo de aceite, pochamos la cebolla picada muy fina, hasta que esté bien hecha y comience a dorarse. Incorporamos el arroz, y rehogamos tres o cuatro minutos.
Mojamos con unos cucharones de caldo vegetal hirviendo, y procedemos con la técnica del risotto hasta que el arroz esté listo, unos 18 minutos. Retiramos del fuego y añadimos un par de cucharadas colmadas de la crema de ortigas, mezclando bien. Mantecamos con el parmesano, y servimos inmediatamente.
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La ortiga silvestre, además de muy nutritiva, rica en hierro y calcio, es deliciosa. Son asimismo diuréticas y depurativas, teniendo muchas más propiedades medicinales.
Como siempre que recolectamos plantas silvestres, es fundamental hacerlo en sitios limpios, alejados de fincas que hayan podido ser tratadas con pesticidas y, sobre todo, no recogerlas nunca de los bordes de los caminos, ya que estarán contaminadas por los gases de los escapes de los vehículos. En este caso, es una planta muy conocida, abundante y la única precaución que debemos tomar es recolectarla y limpiarla con unos guantes de goma gruesos
Una vez lavadas, normalmente ya no son irritantes, y no lo son en absoluto una vez cocinadas. La crema que os recomiendo preparar la podéis guardar congelada, en una bandeja de cubitos de hielo, para otros platos y guisos. Animaros a probarlas, ya que son un recurso fácil y disponible por todas partes, tienen un sabor estupendo, y muchas posibilidades culinarias.






Creo que voy a poner en práctica tu plato. Me gusta la idea de comerme las ortigas. ¿Será por venganza?
Besotes!!!
Puede ser, jejeje…
¿Quién no ha tenido un “inciente” con ellas?
Me has recordado un viaje. Mis compañeros de viaje cada mañana nos obsequiaban con té de ortigas recién recogidas cada mañana. Una receta deliciosa seguro. Buen día
¿Sólo infusión de ortigas, o té mezclado con ortigas? Lo primero lo he usado como depurativo, pero si es con té, nunca lo he probado
Qué buena pinta! Y qué punto tiene el arroz en la foto!
Lo pondré en práctica en cuanto vuelva al norte. Por aquí no hay ortigas
Ya ves que es un risotto de lo más sencillo. Prueba las ortigas, ya verás qué buenas están
Habrá que salir a buscarlas porque tiene una pinta fabulosa!
Saludos desde Allariz: hice la salsa de ortigas y salío deliciosa. la utilizaremos tambíen como crema para hacer los bocadillos de la merienda. Gracias por esta ahí.