Papa a la Huancaína
Ingredientes
4 patatas grandes – 1 pimiento amarillo – 1 ó 2 cucharaditas de pasta de ají amarillo – 250g de queso fresco – 1 paquetito (30g) de crackers salados – leche entera – 30ml de aceite de oliva virgen extra – pimienta negra – sal
Para acompañar: 1 lechuga pequeña – 3 huevos cocidos – aceitunas negras
Cocer las patastas con piel, dejar templar y cortar en rodajas. También se pueden cocer al vapor, ya cortadas y peladas.
En el Thermomix o una batidora de vaso, trituramos el queso fresco, pimiento crudo, la pasta de ají, y los crackers, hasta obtener una pasta espesa que vamos aligerando con la batidora en funcionamiento, agregando la leche poco a poco por el bocal.
Cuando tengamos la consistencia deseada, una crema ligera pero con cierta densidad, salpimentamos e incorporamos el aceite de la misma manera que hicimos con la leche, para que emulsione.
En una fuente de servicio, disponemos un poco de lechuga lavada y seca, y las patatas encima. Cubrimos con la salsa generosamente, y decoramos con huevo cocido en rodajas, y aceitunas negras. Servimos inmediatamente.
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La papa a la Huancaína es uno de los platos más tradicionales y conocidos de la fabulosa y desconocida cocina peruana. Una preparación de ingredientes sencillos, cuya base principal es el ají amarillo, una variedad de pimiento omnipresente en la cocina de este país andino.
Como siempre ocurre con los platos tradicionales, existen mil y una versiones. Esta es la mía: una más a añadir a la lista, sin ánimo de ser, ni la mejor, ni la más auténtica.
Por desgracia, el ají amarillo es imposible encontrarlo fresco o congelado en Galicia (si alguien sabe dónde se compra, por favor, decídmelo). Así que he tenido que recurrir al pimiento amarillo como base y a la pasta de ají amarillo que se vende comercializada y sí se puede encontrar por aquí.
El problema es que los fabricantes de la pasta de ají procesan el pimiento con las pepitas y las venas, por lo que el resultado es muy picante, razón por la cual he tenido que limitar la cantidad de pasta de ají a una cucharadita (dos si os gusta el picante de verdad). Si preparásemos el plato con ají fresco o congelado, emplearíamos tres o cuatro unidades, y retiraríamos previamente, con cuidado, todas las pepitas, y las venas, lo que elimina el picante del plato. Un toque es agradable, pero demasiado es incomestible.
Así que animaros a probarlo, sencillo. fácil y os aseguro que delicioso. Y si tenéis la oportunidad de conseguir el ají amarillo fresco o congelado, no dudéis en emplearlo. El resultado será muchísimo mejor. Pero en estas tierras del fin del mundo es difícil encontrar, de momento, algunos ingredientes. Así que, esta es una versión “Made in Galicia Country”. Eso sí, aún picante y todo, está deliciosa






Muy interesante lo del ají amarillo. En Madrid hay bastantes tiendas de productos latinos, especialmente en la zona donde vivo, así que indagaré, porque en casa gusta mucho las cosas con un ligero toque picante (¡¡importante lo de eliminar las pepitas y las venas).
Siempre aprendemos algo nuevo con tus recetas.
Un saludo.
Si puedes conseguir el ají amarillo, es lo ideal, ya que el sabor es auténtico. No será complicado que lo encuentres congelado.
¡Ya me contarás el resultado!
Hola, alguno me podria decir donde puede encontrar aji amarillo en madrid…el congelado??
muchas gracias