Catando mi queso de Arzúa

La curación del queso, de aproximadamente medio kilo de peso, la realicé en el frigorífico de mi casa, sobre un plato y un papel de cocina, y sin cubrirlo en absoluto. Le dí un par de vueltas al día durante la primera semana, y una vuelta al día durante la segunda. No formó moho, ni tuvo ningún incidente durante la curación, y formó una corteza perfecta, dura, que ya era bastante evidente después de los primeros 7 días, pero que dejé hasta los 14 para consumirlo en su punto, y no arriesgarme a que cogiese malos aromas en la nevera, aunque al no haber ni pescado ni carne en mi frigorífico, era menos probable que tomase aromas inadecuados.
Antes de catarlo, en el día de ayer, el queso se presentaba con una corteza dura de color uniforme, amarillo medio, que cedía bien a la presión. Presentaba bastantes marcas de paño debido al prensado, supongo que por ser el primero que realizaba y la evidente menor habilidad para colocar los paños y la masa. No presentaba grietas, ni roturas, y tenía un aroma muy agradable. Eso sí, el queso no tenía una base plana, siendo ligeramente abombado por ambos lados, supongo que debido al hecho de darle bastantes vueltas.

Una vez cortado a la mitad, presentaba una pasta blanda y untuosa, aunque no tan fundente como los comerciales. Bastantes ojos, como se puede apreciar, uniformemente distribuidos por toda la masa. El aroma era el característico del queso de Arzúa, y en este caso predominaba bastante el olor a mantequilla.
En boca la textura era muy buena, para nada elástico ni gomoso. Un queso fantástico, a la altura de los comercializados. A no ser por un defecto claro: tenía demasiada sal, hasta un punto excesivo, supongo que debido a tener que calcular a ojo la cantidad a añadir, al estar trabajando con una cuba de 40 litros, mucho más pequeña que las que emplea habitualmente la quesería, y también al hecho de que este elaborador añade la sal directamente a la masa, no empleando salmuera para este proceso.
En fin, que el resultado es muy satisfactorio. Si no fuese por el exceso de sal, el resultado sería cuasi perfecto. Es bueno ver que los trabajos hechos con cariño, y dando los cuidados adecuados, llegan a buen puerto. Una magnífica experiencia, sin duda alguna, hoy finalizada y redondeada.





¡Que boa pinta! Eu como xa sabes non trouxen ningún dos “miniños” pero dos outros dous queixos que trouxen, xa ben pouco queda. O máis curado foise facendo cada vez máis e máis curado e cada vez máis e máis rico. Case que tocaba remedialo para que non se acabase pronto aquela delikatessen. Pero… acabouse. O outro non acabou de curar de todo está máis cremoso e case que se desfai na boca nada máis darlle un bocado. ¿Cal me gusta máis dos dous? son totalmente diferentes. Nada que está decidido: o día que vaia a Santiago (raras veces vou), aínda que me perda vou ir visitar ós nosos amigos e mercar máis.
Saúdos
Certo com o do sal, já Consuelo falara de que era difícil calcular quantidades com uma cuba tão pequena. Oes, pêro que bem nos quedaram!!
Maxa, não sabia que não levaras um queijo. Uma mágoa, penso, que foi mui curioso ver como iam mudando de textura com os dias.
Um saudo
¡Que pinta!
Ummm se ve rico ese queso
Estaba muy bien, la pena fue la sal…
La experiencia ha sido estupenda… ¡y deseando repetirla, si se vuelve a organizar!
Gracias por los comentarios!