Korokke de papas moradas y champiñones

400g de papas moradas – 200g de champiñones limpios – 1 cebolla – 2 cucharadas de mantequilla – 1 huevo batido – harina de maíz para rebozar – aceite de oliva virgen extra – sal
Cocer las papas moradas, bien lavadas, enteras y sin pelar, en agua con sal,hasta que estén cocidas, unos 30 minutos. Escurrir, dejar enfriar un poco y pelar con la ayuda de un cuchillo.
Mientras tanto, rehogar la cebolla picada fina en un fondo de aceite. Cuando esté bien pochada, añadimos los champiñones picados, y rehogamos hasta que estén blandos.
Hacemos puré las patatas con ayuda de un pasapuré, mejor manual, para que queden algunos trocitos de patata enteros, que le darán gracia al resultado final. Mezclamos el puré con las setas y la cebolla, y mezclamos bien. Añadimos la mantequilla y juntamos todo. Dejamos reposar unos 20 minutos para integrar los sabores.
Con ayuda de las manos ligeramente humedecidas, hacemos unas pequeñas bolas, que pasamos por huevo batido y harina, y freímos en aceite abundante a 180ºC hasta que estén doradas. Servir calientes.
oooOOOooo
Hace tiempo os había presentado una receta de korokke, muy similar a esta. En este caso, como se trataba de una comida un poco más formal, las realicé con papas moradas, y las hice un poco más pequeñas. En cuanto al relleno, empleé champiñones, que combinan muy bien con el sabor un poco terroso de la papa morada.
En el resto, es más o menos la misma preparación. Sólo que el resultado es, sin duda, visualmente más impactante.





¿Dónde consigues las patatas moradas?
Que cosa más preciosa! Me parecen coquetísimas…si es que ese atribute se le puede otorgar a unas bolitas fritas…
Gourmet
Las conseguí, hace unos días, en el Froiz que está en Santa Clara, en Pontevedra. Tenían una caja, y me llevé un par de kilos.
Les pregunté si las tenían de vez en cuando, y me contestaron que era la primera vez que las traían. Mañana iré a Pontevedra, y miraré si las siguen teniendo. Te informo.
Elbereth
Yo creo que sí, son coquetísimas… realmente buscaba más el impacto visual que el sabor, sobre todo teniendo en cuenta que una de las invitadas era japonesa.