Setas rebozadas al aroma de trufa negra

Setas de cultivo (Pleurotus ostreatus) mejor pequeñas – huevo batido – polenta – sal – pimienta negra – aceite de trufa negra – aceite vegetal para freír
Salpimentar las setas y dejar reposar una media hora para que tomen la sal.
Mojamos bien las setas en el huevo batido, y pasamos por la polenta, presionando bien para que se fije el rebozado, y guardamos en la nevera hasta el momento de utilizarlas.
Las freímos en aceite abundante, mejor en freidora, a 180-190ºC, hasta que estén bien doradas, y las escurrimos sobre papel de cocina.
Antes de servirlas, con un cuentagotas, ponemos dos gotas de aceite de trufa negra en cada seta, si son pequeñas, tres si son grandes. Servir inmediatamente, para que se mantengan crujientes.
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Hace tiempo os había presentado ya unas setas empanadas, que preparo con bastante frecuencia en casa. En esta ocasión, para servirlas de aperitivo, y ya que tenía unas setas muy pequeñas, decidí rebozarlas con polenta, que le da un toque diferente, y acompañarñas de un aceite de trufa negra, que aporta un sabor muy particular y exquisito a los rebozados, sobre todo si son de base de maíz.
El aceite de trufa negra que empleo no es un aceite de oliva aromatizado, sino aceite de trufa. Lamento no poder daros muchos datos, porque hace muchos años que lo tengo y, aunque es una botella muy pequeña, rinde muchísimo. Lo había comprado en el Club del Gourmet, pero ahora ya, con el tiempo transcurrido, se ha borrado la etiqueta, y no sé cual era la marca. La última vez que lo intenté conseguir, para hacer un regalo, me dijeron que lo habían dejado de comercializar, al menos en Santiago.
En cualquier caso, si empleáis un aceite aromatizado, probablemente es sólo cuestión de añadir un poco más. El aroma de la trufa es intenso y, si nos excedemos en la cantidad, podemos arruinar el plato.




